top of page

Un libro de símbolos que te darán en el cielo

 

Los símbolos sirven en cuanto son usados mágicamente. No son un lenguaje estable. Harás un libro de símbolos después. Te lo darán en el cielo.

Xul Solar

 

¿Es posible escribir con colores? ¿Existe alguna forma de alfabeto cuyos signos no sean letras? ¿Podrá configurarse, en cambio, una sucesión de tonos en diferentes formatos, una gama que se extienda en la superficie de la tela modelando figuras? ¿Veremos en las grafías de ese abecedario fantástico las imágenes de estos símbolos, su hechura y su armazón, mientras realizan un nuevo vínculo con los referentes? Con Xul Solar podemos contestar a todo que sí. En su invento, uno de tantos, las grafías plastiútiles pensiformas se ejecuta este plan en que combina el lenguaje verbal y visual con unas reglas que no eran ortográficas ni sintácticas sino morales. Con el aprendizaje de estas pensiformas deseaba llegar a una instancia espiritual superior. “Estas filigranas que son grafías volando, se enfilan en textos buscando nuevos sentidos y variantes. Quiero entenderlas y no sé: son como letras distintas muy enlazadas casi como las nuestras, más complicadas, más no lo puedo leer ni oler”, escribió en 1924 quien se decía recreador, no inventor, campeón mundial del panajedrez y otros serios juegos que casi nadie juega; padre de una panlengua, que quiere ser perfecta y casi nadie habla, y padrino de otra lengua vulgar sin vulgo; autor de grafías plastiútiles que casi nadie lee; exegeta de doce (+ una total) religiones y filosofías que casi nadie escucha. Las telas y cerámicas de Sofia Gallo participan, de manera imaginaria, con el invento de Xul. De movida, nos convocan a adivinar en aquellas siluetas que se les parezcan. A establecer correspondencias entre las que vemos y entrevemos en sus lienzos con aquellas que han sido rescatadas, como peces de colores, y “viven” en la tercera dimensión de la arcilla. Pintadas y acicaladas para un día de fiesta. Un minucioso trabajo con las líneas que se angostan y se ensanchan, se abren y cierran. Un alfabeto inventado concontornos y perfiles que se llenan de los colores de una paleta controlada. Nos obligan a delirar cuáles son las que se mantienen constantes, a idear variables, para dar cuenta de múltiples sentidos “escritos” por Sofía con sus pincelesestallados de tanto ir y venir atiborrados de materia. Combinaciones inesperadas, paralelas y simultáneas.Una caligrafía que se derrama en las cerámicas que replican a estas constelaciones de signos. En la extensión de una geometría orgánica, en la organización de un sistema que rompa con lo conocido, con lo estable, ella prepara estas tablillas. Con la exquisitez de un orfebre que moldea y pinta, esta artista ofrece pequeños adornos y primores. Prepara las telas como mantas y las piezas de cerámica apoyadas en ellas evitan el rigor del viento y convocan a una ceremonia que es un delicioso picnic de signos. Esta metamorfosis de la materia tanto en el pasaje de las formas pintadas a las cerámicas se refuerza con otra más: las superficies crudas reciben el caudal de pigmentos y destacan un frente pero también un envés. Un abracadabra, la poción mágica para entrar en un mundo y salir de otro. Nada por aquí, nada por allá y de repente, la aparición de símbolos mágicos que se activan con la mirada del espectador. Al que se lo convoca para escrutar las pinturas que se disuelven en cerámicas y viceversa y descubre lapresencia de una lengua que no puede hablarse ni escribirse. En todo caso, será un lenguaje para ser mirado y comprendido en el silencio de la contemplación. En 1966, Roland Barthes viajó a Japón menos como turista que como lector. Ese encuentro con la cultura japonesa, sobre todo con el universo simbólico, se traduce en El imperio de los signos, un libro señero, crucial y fascinante. En estado de “embriaguez erótica”, el semiólogo atrapa una serie de retazos, fragmentos, rasgos dispersos e ínfimos. Puede encontrar en ese lugar, la utopía del signo vacío, “la fisura misma de lo simbólico”. El volumen está integrado por ejercicios que toman los fragmentos importantes de la vida cotidiana que no se corresponden con ningún significado, lo que le permite conjeturar que esto es lo que “hace vacilar al conocimiento, al sujeto: realiza un vacío de palabra. Y es también un vacío de palabra lo que constituye la escritura; en este vacío tienen su origen los rasgos”Por lo tanto, con El imperio de los signos se puede tomar una perspectiva intelectual y afectiva sobre estas obras de Gallo en las que, para suspender toda certeza, nada mejor que pergeñar una manera de narrar distinta. Donde los símbolos se amalgamen de otro modo; donde el mundo sensible no tenga la obligación de esa representación. No se trata de buscar correspondencias con lo que ya sabemos; propone, más bien, dejarnos llevar hacía algo nuevo. ​​​​​​​​​

 

                                                                                                            Laura Isola

​​​​​​​​​                                                                                                            Mayo de 2024

                                                sofia.gallo.v@gmail.com

 Buenos Aires, Argentina

 2024 Sofia Gallo ©. 

 Pinturas

  • Instagram - Negro Círculo
bottom of page